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SER ADOLESCENTE*

 

Recibido el 22 de julio de 2008

 

La adolescencia es la etapa de maduracion entre la niñez y la condición de adulto. Comprende el periodo que va desde la pubertad hasta la madurez. En las niñas empieza alrededor de los 12 años y en los varones, alrededor de los 14 años.

La palabra pubertad viene del latin "pubis" que quiere decir pelo...efectivamente en este período cambian los caracteres sexuales secundarios: en los  jévenes que entras en la adolescencia aparece pelo en diferentes partes del cuerpo: pubis,  brazos, piernas y en los varones en el rostro.

Ademas, implica un nacimiento al mundo de las responsabilidades. Lo que sucede en el cuerpo está bajo la influencia de las hormonas, ciertas glandulas: hipófisis, testículos, ovarios...que ya están maduras para la secreción de hormonas específicas. Esto origina una explosión del crecimiento, "se crece por todas las partes".

En la zona genital, los chicos tienen erecciones espontáneas,  y se les impone el trabajo de controlarlas. En las chicas el principal cambio es la menstruación con dolores, malestares y se les impone la adecuación a este fenómeno fisiológico.

A todo esto hay que sumarle un profundo cambio psíquico: el adolescente es un sujeto en construcción,  que sale a mundo y se encuentra con una sociedad difícil, incomprensiva y hostil.

 

Es un etapa diferenciada que reafirma sus propias pautas y convicciones, así como  una estética peculiar. A partir de  características culturales favorecedoras, el adolescente puede construir la ilusión de una permanencia que lo sostenga en el lugar de un ideal. El adolescente siente que quiere "serlo ya" a aquello que aspira, no piensa en el futuro (en un intento de aliviar la angustia ante tantos cambios). Esto parece constituir una de las formas en que el mundo actual, alejado de ilusiones religiosas o políticas propias de tiempos pasados, intenta ahuyentar la fínitud; y  condiciona el proyecto identifícatorio, una de las producciones centrales del devenir adolescente.

Les cuesta mucho llevar adelante el atravesamiento de los duelos por la infancia, y

aparecen trastornos de la corporalidad. Si dichos duelos no se reconocen y elaboran, el adolescente puede permanecer ligado al objeto parental, e incluirse en otros agrupamientos, extrafamiliares.

El adolescente, tambien esta seductoramente inducido por la publicidad mediática a vivir las delicias del consumo; pero se enfrenta al mismo tiempo con fenómenos como pobreza y desocupación, viéndose a veces en riesgo de engrosar las numerosas filas de los excluidos. Su inserción en el mundo productivo se ve así retrasada o impedida.

 

 

Ser adolescente implica sentir las urgencias de construcción de la propia identidad;  tienden así a conformar agrupamientos diversos:  grupos de pares. El grupo deviene pertenencia decisiva y excluyente, como dador único de identidad. En él se diluyen las singularidades y se entrega aún el pensamiento.

Tambien implica integrar una familia en transición, alejada de las intensas y con frecuencia autoritarias vinculaciones propias del modelo burgués; por la pérdida de rigidez de los mandatos y la decadencia de la autoridad parental, y la valoración

hoy predominante, del individuo autónomo y singularizado.

El adolescente se enfrenta a grados de libertad que con frecuencia se tiñen de incontinencia; recorriendo así límites difusos entre la creatividad y la desorientación.

La decadencia de la autoridad patriarcal genera enfrentamientos intergeneracionales quizá más leves, y referidos a cuestiones de la cotidianeidad, pero producidos desde edades muy tempranas.

 

Los Duelos

 

Duelo significa dolor, y se transita cuando hay una pérdida significativa. En el adolescente surge angustia porque son muchas las cosas que cambian (y que tiene que dejar atrás). Aparece dolor  psíquico, porque no es fácil aceptar:  la pérdida de las ilusiones (la idealización de sus padres), de la propia omnipotencia infantil (que tampoco está), del cuerpo seguro y conocido que se poseía.

Al adolescente se le presenta como un sentimiento de aniquilación de sí, y entonces oscila entre la inestabilidad emocional derivada de las transformaciones psicológicas,  y la búsqueda de un ámbito social estable, continuo, que garantice su propia seguridad, su sentimiento de sí.

 

Hay tres procesos de duelo:1) El duelo por el cuerpo infantil.2) El duelo por los padres infantiles.3) El duelo por la identidad infantil.

 

1)      El duelo por el cuerpo infantil, se relaciona con los cambios biológicos que  imponen un cuerpo con el  cual el Yo siente como ajeno, extraño y  en un principio no se identifica; además trae como consecuencia, un nuevo tipo de erotismo.

2)      En relación al duelo por los padres, lo podemos entender por las diferentes posiciones en que el adolescente colocó a sus padres antes, que generaron diversas representaciones que surgen como recuerdos y/o fantasías. Implica un duelo por el modelo, por el rival, por el ayudante y por el objeto que cada uno, madre y padre, fue o es en los diferentes momentos de la evolución libidinal.

3)      El duelo por la identidad infantil parece remitir esencialmente a la bisexualidad y su correlato, el predominio del autoerotismo, al pensamiento mágico perdido. Pero a su vez, le permite aceptar el contacto con el objeto heterosexual externo.

El procesamiento de estos duelos, produce correlativamente la formulación del juicio sobre la muerte de los padres y la propia muerte.

Se desarrolla la pulsión del saber, que  está facilitada en la adolescencia por el surgimiento del pensamiento abstracto.

 

Caracterización de la adolescencia

 

La caracteriza su comienzo puberal, como un proceso pleno de transformaciones y resignificaciones. La maduración de los órganos sexuales y la aparición de caracteres sexuales secundarios - la "metamorfosis de la pubertad" que habla Sigmund Freud- marcan la aparición de un cuerpo nuevo, en proceso de reactivación y reorganización pulsional, ahora bajo la primacía de una nueva pulsión: la genital. Lo actual se funde con lo anterior, reapareciendo viejos deseos y amores, con la posibilidad de su realización. Las sensaciones aparecen en escena en forma ruidosa, excitante y dramática. El tabú del incesto conduce al adolescente al abandono parcial de sus objetos de amor sexual infantil. Se desencadena un largo proceso de duelo frente a las representaciones infantiles. Esta libido queda flotando libremente y da lugar a esos fenómenos tan típicos de esta etapa: los estados de inquietud, ansiedad, impulsividad. Las relaciones de objeto son lábiles, cambiantes.

La identidad se conmueve y origina una amplia reestructuración del aparato psíquico en todas sus dimensiones. Al finalizar la infancia, junto con el sepultamiento del complejo de Edipo, el yo tendría a su cargo la ardua tarea de conformar los ideales.

A la herencia identificatoria sólo se accede por la realización de un intenso trabajo psíquico a través del cual el adolescente hará suyos ideales, valores, modelos. Cuando los ideales que se propone alcanzar están más cercanos al funcionamiento yo ideal, el adolescente se impondrá metas imposibles con la frustración concomitante. Se aliará a algún líder, dogma o ideología que encarne la herencia legada por el narcisismo parental, sin poder hacer los cuestionamientos necesarios para desprenderse, elegir y poder confomarse como sujeto con ideas propias.

 

A la par que la geografía de su cuerpo se ha conmovido y cambiado, "la pequeña aldea" -el recorrido hecho hasta ahora de la mano de los padres - se ensancha y proyecta en un mundo amplio... y ajeno. Es la verdadera salida, la búsqueda auténtica, la exogamia.

Lo que puede considerarse audaz, transgresivo o marginal en la adolescencia, ¿no es acaso lo que se impone como "nueva generación" siendo por ello los promotores de cambio al abrir sus preguntas sobre sí mismo y su relación con el mundo?

 

Para que este proceso de transformaciones sea posible, todo el grupo familiar deberá aceptar como ley el tabú del incesto. No sólo al adolescente se le impone la renuncia a sus objetos de amor primarios; también la madre tendrá que resignar "la posesión" del fruto de su vientre y el padre no intentará retenerlo como prolongación narcisista.

 

Se observa también una profunda transformación de las estructuras cognitivas: las adquisiciones intelectuales que se vienen gestando desde la latencia alcanzan un nuevo nivel. Es un proceso de cambios graduales; lo que J. Piaget denominó pasaje del pensamiento operatorio al abstracto. Se evidencia el desplazamiento de un pensamiento lógico-concreto caracterizado por la inmediatez,  a un pensamiento lógico-formal e hipotético deductivo - que implica una nueva forma de vincularse con la realidad. Se trata ahora de un pensar a partir de ideas y no sólo de objetos reales y presentes. Movimiento que va de la acción al pensamiento y que llevará a operar con conceptos que se integrarán en teorías. El adolescente sorprende a veces con su interés por problemas alejados en el tiempo y en el espacio de su cotidianeidad, jugando o ejercitando teorías abstractas.

 

En este nuevo tipo de lógica hay un permanente ir y venir entre dos modalidades: una mágica, con mecanismos omnipotentes;  y otra científica, racional, incluyendo la noción de causalidad. Es un desplazamiento paulatino que va recorriendo las distintas etapas de la adolescencia, pero conservando todavía el contenido mágico del mundo infantil.

 

Las nuevas formas de pensamiento son utilizadas a la manera de objetos transicionales para lograr el desprendimiento de lo familiar y poder controlar lo nuevo desconocido. De esta forma, el pensamiento se convierte en el adolescente, en un instrumento para elaborar el duelo por su crecimiento y por todo lo que pierde.

 

La adolescencia es una etapa de la vida donde se da el entrecruzamiento de lo madurativo-biológico, lo psíquico y lo cultural. Cada realidad socio-cultural moldeará las características específicas de sus adolescentes. Así, en esta última década del milenio, se han producido cambios que modifican los ideales antes vigentes, lo que trae como consecuencias transformaciones en las características de los adolescentes. Los ideales, en esta época llamada postmoderna, quedan adheridos a la ideología de consumo, ideología difundida en gran medida por los medios publicitarios "massmediáticos". La concepción de la temporalidad varió: sólo el presente cobra valor y los ideales quedan como amarrados a él. Un presente inmediato, descartable, fácilmente reemplazable. Se preconizan, de este modo, valores en relación a la imagen del cuerpo y sobre todo la de un cuerpo siempre joven. Los adultos sostienen la idealización del cuerpo adolescente originando una eliminación de las diferencias generacionales.

 

Pero aunque estos valores juveniles sean idealizados, la sociedad no ofrece posibilidades de trabajo ni de proyectos futuros. La lucha rebelde y la esperanza de una utopía de los adolescentes de otra época fue reemplazada por la falta de deseo, la incomunicación, la indiferencia.

Asimismo, esta sociedad con un nivel tecnológico-científico de alta complejidad, impone al joven postergar su inserción productiva y genera el fenómeno del "adolescer" ( en el sentido de sufrimiento).

 

Es importante poner el acento en la tolerancia y capacidad del adolescente de contener y convivir con las características mencionadas; y en la capacidad de tolerancia por parte de la familia a la crisis del adolescente.

 

Modificaciones a nivel de lo corporal

 

El proceso adolescente implica, ante todo, un trabajo con lo nuevo a nivel de lo corporal. Aparecen vivencias de extrañamiento hacia un cuerpo que ha crecido en forma desmesurada, con torpeza en el área motora y fantasías de descontrol del interior corporal: esto genera profunda ansiedad.

 

Se incluye el  desborde ante lo sexual, lo que implica el movimiento de apropiarse del nuevo cuerpo, y darle cabida a lo inédito. Es necesario que recupere la vivencia que el cuerpo es armónico y que se pueden manejar las reacciones incontrolables (rubor, sudoración, erecciones en el varón, la presencia inesperada del período menstrual).

También descubrir el cuerpo como instrumento para... reconociendo el valor instrumental de sus distintas zonas que pueden ser puestas al servicio de actividades creativas y sublimatorias (actividades deportivas, artísticas, manuales, etc.).

 

Las metas y elecciones se irán desarrollando en un proceso de desarrollo permanente (en progresión). Esto permite mantener permeable la capacidad para relativizar la tendencia a hacer idealizaciones extremas, propias de esta etapa (re - súper - máximo - ídolo - genia - diosa - etc.)

Las transformaciones de este proceso estarán intrínsecamente entrelazadas con todo lo que le sucede al adolescente en esta etapa: cuestionamiento y recuestionamiento acerca de: mundo externo, mundo interno, su vínculo con los otros, su lugar en los grupos de pares, su acercamiento a poder hacer elecciones, ir configurando ideales, ir definiendo su identidad.

 

Todo esto supone una cierta capacidad de reflexionar anteponiendo el pensamiento a la acción. La posibilidad de una propuesta de proyectos, tanto en un futuro inmediato como mediato puesto que el adolescente puede ya realizar inversiones entre lo posible y lo real y al mismo tiempo se va desarrollando la capacidad de espera. También accede a procesar la información, cada vez más amplia, que le llega desde el afuera, operando con abstracciones y generalizaciones y, más aún, discernir en base a un incipiente juicio crítico que pueda resignar certezas y, a partir de aquí, conformar opiniones personales, aun cuando funcionen temporalmente como formaciones reactivas.

 

Subjetividad

 

En Psicología de las masas y análisis del yo, (1921) Freud dice: "Es verdad que la psicologia individual se ciñe al ser humano singular y estudia los caminos por los cuales busca alcanzar la satisfacción de sus mociones pulsionales. Pero sólo rara vez, bajo determinadas condiciones de excepción, puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros. En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo”

 

El término subjetividad se utiliza con dos significados, según se utilice para referirse al conocimiento o al sujeto.

 

En la teoría del conocimiento, la subjetividad es la propiedad de las percepciones, argumentos y lenguaje basados en el punto de vista del sujeto, y por tanto influidos por los intereses y deseos particulares del sujeto. La propiedad opuesta es la objetividad, que los basa en un punto de vista no prejuiciado, distante y separado, de modo que los conceptos en cuestión sean tratados como objetos.

 

En psicología y sociología, la subjetividad es el conjunto de características particulares que hacen del ser humano una persona autónoma, con deseos y voluntad propias.

 

Entendemos hoy por subjetividad a un modo de hacer en el mundo; con el mundo. Son la serie de operaciones que se hacen para habitar un dispositivo, una situación, un mundo propio y es dinámica, se moldea según las diferentes circunstancias vitales.

 

Mecanismos de la subjetividad adolescente

 

Ideales: se establecen en funcion del ideal del yo. Que es un aspecto del superyo. Recordemos que el Superyo contiene: al ideal del yo (las aspiraciones)  y  a la conciencia moral (las reglas y prohibiciones).

El ideal del yo contiene las identificaciones con los padres y con la cultura (las identificaciones con los padres que estructuran son las que dejan marca a partir del amor a ellos). Constituyen un modelo para los sujetos y durante toda la vida buscamos ajustarnos a eso. El proceso de ir en busca de los ideales se pone en marcha al abandonar la infancia.

Se desarrolla la disposicion a armar grupos humanos (de pares) y en ocasiones aparece la fascinación por algun lider, o un gran enamoramiento: casos en los que se pone un modelo ajeno en el lugar del ideal.

La idealizacion: es un mecanismo defensivo, por el cual se buscan las cualidades perfectas del objeto. Se lo engrandece, se lo exalta, sin poder advertir la verdadera naturaleza del mismo. La genesis esta en la infancia, donde el niño/a pequeño engrandece al progenitor en virtud de la cualidad infantil.

Cuando hay marcados deficits en la relacion con los padres y en desarrollo evolutivo, la idealizacion es un mecanismo a desplegar con facilidad (para tolerar la frustracion, la decepcion, etc).

La identificacion: es un proceso por el cual un sujeto asimila aspectos del otro significativo. Es aspecto se convierte en estructurante del psiquismo y define el genero, la elecciones de objeto, de proyecto de vida.

Los aspectos señalados entran en crisis en la adolescencia.

 

*Autores:  María Cristina Rojas - Lic. Sylvia Beer – Lic Sonia Cesio - Lic. Yolanda Kleiner - Lic. Isabel Monzón - Lic. Sara Moscona - Lic. Pola Woscoboinik

 

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ISSN 1853-1849